Mi viaje a Japón (Parte II)

Tras éste primer e impactante día en Tokyo, con la adrenalina por las nubes, una sonrisa de oreja a oreja y si haber dormido una mierda por el jet lag, desperté de un salto con el ánimo por las nubes y con ganas de salir a conocer tan magna e impresionante ciudad.
Tokyo, ahí estaba para mí, para un gai-jin venido desde la otra parte del mundo, ahí estaba para enseñarme todo su esplendor.
Abrumador, enorme, precioso incluso a veces intimidante, las calles impolutas, la gente respetuosa al máximo, miles de bicicletas... y sí, es exactamente igual a como hemos visto en infinidad de series de anime, exactamente igual...
Recorriendo el barrio de Asakusa, el barrio más antiguo de Tokyo, en el que estaba alojado, di por casualidad con el templo de Senso-ji y la tan conocida puerta de Kaminarimon.



Aquí quiero hacer un inciso que creo que es importante... Las fotos mías fueron tomadas en 2003, las cámaras digitales no estaban precisamente extendidas entre la gente "normal" y eran muy caras, así que me llevé al viaje una de carrete y un pack de 12 carretes, por ello las fotos siguientes las veréis con una calidad regular ya que las he tenido que fotografiar con mi propio móvil para poder tenerlas y enlazarlas en el blog.
Por ello quiero pediros disculpas por la calidad de las mismas y espero que lo entendáis. Gracias!




Era principios de primavera y el tiempo no estaba acompañando demasiado pero a mí me daba exactamente igual. Investigué todos los puestos adyacentes al templo.



Me pasé unas cuantas horas recorriendo el precioso barrio de Asakusa con la boca abierta, disfrutando como un niño con consola nueva hasta que me di cuenta que tenía un poco de hambre.
Algunos amigos de intercambio japoneses me dijeron que lo más barato y bueno siempre eran aquellos restaurantes alejados del gentío, el turismo y los grandes centros... pues les hice caso,si, seguí a unos obreros que estaban trabajando en la calle hasta una pequeña especie de casa metida en una calle estrecha... mi sorpresa fue encontrarme un restaurante pequeño, calentito y muy muy barato.
Me puse hasta las orejas de ramen, te verde (gratis) y gyozas, unas deliciosas empanadillas.



La tarde fue muy tranquila, paseando por Ginza, el barrio de las compras y por Shibuya el barrio de las luces incesantes y el conocidísimo paso de cebra triple.
Cené en un restaurante de sushi bastante bueno y barato... tras ésta nueva travesía, vuelta al hotel.
He de incidir en que el transporte público, en concreto el Metro es brutal, limpio y puntual.

Esa noche decidí al llegar al hotel que al día siguiente visitaría dos ciudades cercanas muy llamativas, Nikko y Kamakura.

A las 8 de la mañana ya estaba en pie pidiendo información en el mostrador de la entrada para mi pequeño tour... 10 minutos después ya estaba en camino para coger el tren que me llevaría primero a Kamakura, una pequeña ciudad que fue capital del reino nipón hace muchos años.
La verdad es que Kamakura es un sitio pequeño, pesquero y que su mayor atractivo es su gran Buda de 12 metros de alto y sus chanclas a medida








Y el precioso templo Hase-Dera, con la colección enorme de 50.000 figuras representando niños que fallecieron tras el nacimiento, abortos o problemas en su primer año de vida



Tras unas pocas horas de estancia en Kamakura decidí ponerme en camino a Nikko, otro pequeño pueblecito precioso al noreste de Tokyo... pero eso os lo contaré en el próximo episodio.

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