Una recreativa en casa
Todo aquel chaval que naciese durante los 80 tendrá muy presentes las máquinas recreativas.
Esos muebles de palancas, botones y videojuegos que nos hacían vibrar y volar a mundos diferentes durante un rato por sólo 25 pesetas.
Esos muebles que vivían hacinados en locales, normalmente oscuros y lúgubres
Esos muebles de palancas, botones y videojuegos que nos hacían vibrar y volar a mundos diferentes durante un rato por sólo 25 pesetas.
Esos muebles que vivían hacinados en locales, normalmente oscuros y lúgubres
Llenos de chavales con riñoneras y malotes en la puerta.
Y en los que el hijo del dueño te cambiaba el dinero para que pudieses jugar.
Pinballs, arcades, maquinitas con muchas luces y sonidos que normalmente atraían a los chavales como moscas regalándoles unos ratos de buenos vicios.
Muchos como yo, recordamos con nostalgia esos maravillosos años en los que quedabas con los amigos para recorrer los salones recreativos de la ciudad en busca de esos juegos que tanto te gustaban.
Esos recuerdos que llenan las mentes de gente como yo que amamos los videojuegos, han saturado las cabezas con un mensaje simple y a la vez complicado
¿Y SI ME HAGO UNA RECREATIVA PARA TENERLA EN CASA?
Sí, ese mensaje, esa obsesión te llama cada día y te incita a sumergirte en el maravilloso mundo de la creación de recreativas.
Piensas que ahora que dispones de algo de dinero que de pequeño no tenías. te da la libertad de imbuirte y bucear en ello.
Te haces con palancas, botones, cables, ordenadores...
Pero llegas al punto de tener que elegir el tamaño, porque, no nos engañemos, el tamaño SI importa.
¿Me hago una Bartop, una Full, una Slim o una portátil?
Bien, llegados a éste punto os aconsejo que os sumerjáis en éste mundillo porque si no no os vais a enterar de una mierda.
Después de decidir el tamaño, acordándolo con tu pareja (claro XD), te decides por una Bartop,
pero ahora tienes que decidir los juegos que quieres incluir, el Frontend a usar...
Vamos que no es tan fácil. Pero nada te va a parar para poder tener ese mueble mágico en tu poder.
Pues bien, después de dos meses de recopilación de tooooooooooodo lo necesario, te pones a armarla junto con decenas de tutoriales que también te van a resultar útiles.
Horas y horas pasas cortando madera y cables, agujereando, lijando, conectando, cargando e instalando absolutamente todo, eso si, después de unos cuantos intentos fallidos.
Pero al fin la tienes, tu arcade propia, tu mueble mágico de los recuerdos funcionando perfectamente.
Rezumas orgullo, satisfacción y ganas de llamar a tus colegas para humillarles un poco al Street Fighter 2 y de paso ponerles los dientes largos.
Todos los días miras esa maravilla que te ha costado tanto esfuerzo y sudor, que te recuerda tu maravillosa infancia.
Por ello insto a todos aquellos que lo recuerden como yo, que den el paso y se monten su propia recreativa.
No debemos perder ese trozo de la historia de nuestra vida.

















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